Luis García Berlanga: breve análisis del mito del cine español

Ha ocurrido. Berlanga nos ha dejado huérfanos a todos a los 89 años de edad, pero siempre podremos reírnos y reflexionar con su filmografía, digna del mejor director de nuestro cine de los últimos cincuenta años. Descomunal figura que merece un pequeño repaso de su extensa vida y obra, como pequeño homenaje. Adiós, maestro. Seguro que está en estos momentos de turismo con su amigo Azcona por el Imperio Austro-Húngaro.

Luis García Berlanga: breve análisis del mito del cine español

¡Adiós maestro!

Apunte biográfico

Nació en Valencia el 12 de junio de 1921. Su familia era de origen burgués y republicano. Sus primeros años transcurrieron entre los estudios con los jesuitas y en un colegio de los Alpes Suizos donde estuvo interno, Durante la Guerra Civil abandonó sus estudios, y tras ella, retomó el bachillerato. Cuando fue a la universidad tampoco nada le convenció, y tras muchos avatares y tiempo perdido, entró a estudiar en la primera promoción del IIEC (Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas). A partir de estudiar en la escuela y conocer en ella a personas del mundo del cine como Proharam, José María Ramos, Cristóbal Márquez o Muñoz Suay, comienza su carrera profesional, que en sus primeros tiempos, estará muy marcada por otro compañero suyo de carrera con el que le uniría una estrecha amistad en esos momentos y que les haría trabajar en común en su primera película “Esa pareja feliz” en 1951: Juan Antonio Bardem. Se casó con su mujer, María Jesús, en 1954 de la misma manera a como retrata la boda que aparece en su film “El verdugo“. Fue presidente de la Filmoteca Nacional entre 1978 y 1982, período en el cual consiguió que el NO-DO dejara de estar en manos de TVE y pasara a la FN, donde programó entre otros, ciclos de western  y de género erótico-pornográfico, fichajes importantes a la plantilla y el proyecto de la recuperación del Cine Doré como sede de la FN, lo que se consiguió pero sin estar él ya en el cargo.

Su primera experiencia cinematográfica se remonta a la práctica de la escuela “El circo“, donde rueda el proceso de llegada de un circo, montaje de la carpa, actuaciones y posterior marcha a otro lugar.

Hay que decir que la filmografía de Berlanga no es muy extensa en relación con los años de carrera profesional, ya que siempre tuvo problemas de financiación, fracasos de taquilla y continuas desavenencias con los distintos productores con los que trabajó, además de continuos problemas con la censura.

De manera somera resaltar en sus películas la “fauna” de personajes que aparecen en ellas: son personas  que pertenecen o a una clase muy humilde o se mueven en ambientes selectos, que nos sirven de “cronistas” de la evolución-involución de nuestro país y de su sociedad.

Desde un punto de vista técnico, el tipo de cine Berlanga irá evolucionando y adaptándose a las diferentes historias: comenzando con un estilo muy cercano al neorrealismo y acabando con la marca de la casa que fueron esos larguísimos planos secuencia de más de siete minutos, como el de “Nacional III“, todo dentro de un toque “fallero” y “castizo”.

El director, a través de sus películas, siempre luchó contra el fascismo o cualquier forma de represión en particular y de todo tipo de poder establecido en general, contra la Iglesia y contra la Escuela. Fue un defensor de la libertad de acción y pensamiento del individuo y del prohibido prohibir.

El Mediterráneo también es parte esencial de la carrera de Berlanga, funcionando como nacimiento y conformador del espíritu de su carrera y de la fotografía de sus películas.

Berlanga en el rodaje de "Novio a la vista"

Berlanga en el rodaje de “Novio a la vista

Influencias cinematográficas y culturales

Berlanga, como estudiante del IIEC, reconoce que en un visionado sobre el neorrealismo italiano y especialmente “El ladrón de bicicletas” de De Sica y “Roma, ciudad abierta” de Rossellini, todos los cineastas de la época, incluido él mismo, quedaron maravillados y convencidos por las diferentes apuestas que este movimiento les ofrecía. De hecho, las primeras películas de Berlanga, sobre todo también por influencia en este caso de su colaboración con Bardem, quedaron imbuidas por este estilo, resaltando “Esa pareja feliz” y llegando las referencias hasta “El verdugo“. Esta influencia en los jóvenes realizadores españoles quedaron plasmadas un poco más adelante en las famosas “Conversaciones de Salamanca“, donde todos tomaron como perspectiva a seguir del nuevo cine español esta forma de realizar films.

Hay que decir que Berlanga siempre ha reconocido que, además de la película que le hizo querer dedicarse al cine (“El Quijote” de Pabst), la película que más le impactó en la época fue “Los inútiles” de Fellini, además de por la factura y por la gran calidad de la película, por una coincidencia muy particular con su persona: en sus tiempos universitarios, Berlanga escribió su primer guión, llamado “Cajón de perro“, donde contaba las correrías de unos universitarios vagos y que eran unos parásitos de la sociedad, que estaba basada en su propia experiencia vital en su paso por la universidad.

Los personajes de Berlanga de sus primeras obras reposan directamente en las temáticas tratadas por el neorrealismo: personajes de clase baja o envueltos por la miseria, como en “Plácido” o los habitantes de Villar del Río. A raíz de estos personajes que retratan las clases más bajas y míseras de la España de la época, también encontramos un claro referente anterior que es común a todos los autores que practicaron el neorrealismo : René Clair en particular y el realismo poético francés en general. El tratamiento tierno y sin malicia de los primeros protagonista berlanguianos nos remite directamente a esos otros personajes de películas como “Bajo los techos de París“, los cuales también comparten con estos su vida dentro de un mundo de proxenetas, bajos fondos y una poética ternura suburbial con la que los retrató.

Otra influencia capital en el cine berlanguiano es su incondicional pasión por los clásicos de la comedia muda, sobre todo Chaplin y Keaton. El mimo de “Todos a la cárcel” o los gags recurrentes de “Novio a la vista” nos reflejan la influencia de los grandes del humor en su filmografía.

Otras influencias que Berlanga reconoció en vida son las comedias Frank Capra, las lecturas de Rilke, Neruda o Giraudoux o los sainetes de Jardiel Poncela, y posteriormente, en obras más recientes como “Vivan los novios“, la revista de variedades.

Desde un punto de vista social, La carrera de Berlanga comenzó y se desarrolló muy unida a la situación social del país, acercándose junto al inseparable Rafael Azcona a los problemas comunes de una sociedad que intentaba sobrevivir a la posguerra, con lastres del pasado encarnados en los poderes fácticos que fueron la Iglesia o las fuerzas vivas, lo que le trajo no pocos problemas con el censor de turno.

"Como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación..."

“Como alcalde vuestro que soy, os debo una explicación…”

El universo berlanguiano

El particular universo del director ha estado siempre muy marcado  por la cultura a la que pertenece: latino, de ciudad mediterránea,… por lo que ese espíritu, adaptado a la idiosincrasia particular española y a las distintas temáticas de cada película, ejerció en gran medida a la hora de enfrentarse a la dirección cinematográfica. Tenemos ejemplos en su filmografía en los papeles protagonistas como los turroneros de “Moros y cristianos“, los supuestos milagros de “Los jueves, milagro“, los quehaceres de la decadente aristocracia en época franquista de “La escopeta nacional” o las represiones culturales del hombre español en “Vivan los novios” y “Tamaño natural“.

El Verdugo

“José Luis, hijo, que verás como al final lo indultan…”

La religión

Qué decir de la continua crítica en la filmografía de Berlanga a la Iglesia. Aunque en este sentido hay que decir que en el director valenciano existe una evolución del tratamiento de este personaje, que siempre aparecerá con sotana y en todas y cada una de sus películas, aunque no afecte de manera determinante en la trama. Debemos empezar por el cura de “Bienvenido Mr. Marshall“, el cual es más sabio y dialogante que otros en su filmografía, aunque siempre marcando distancia con los infieles americanos que van a traer según él el protestantismo, el judaísmo y demás atrocidades religiosas y masónicas a España. Pero este cura va a tornarse gris en sus siguientes películas, como el de “Calabuch“, que al bautizar la barca y echarle el agua bendita borra la palabra que le da nombre: Esperanza. O el cura de “Plácido“, que sólo aparece unido a la muerte, ya sea a la cabeza del cortejo fúnebre legitimándolo, o dando el sacramento del matrimonio a una mujer y su moribundo prometido. También aparece en toda su filmografía una corte de beatillas y capillitas que lo que representan es la miserabilización de la religión en nuestro país, ya que la Iglesia se mete donde no le llaman: los monjes que quieren comercializar su licor en “Moros y cristianos“, o el cura de “Bienvenido Mr. Marshall” que adoctrina con un sermón tremendo a todo el pueblo en la escuela. Mención a parte merece el cura de “La escopeta nacional“, el cual, ya en los semiabiertos tiempos del tardofranquismo, emerge como uno de los últimos baluartes de la intransigencia y los malos modos de épocas pasadas, capaz de liarse a bofetadas por unas perdices o ponerse por encima de Dios en determinadas actuaciones. Es el cura facha, de sotana, que todavía perdura y que emerge con la nuevas generaciones clericales imbuidas por las tesis más radicales y opusdeístas. La gran interpretación de Agustín González quedará grabada en los anales del cine español como el mejor, más divertido y convincente cura de nuestro cine.

La expresión esencial en la filmografía berlanguiana desde el punto de vista escenográfico es la procesión religiosa, ya sea como peregrinación en busca del milagro como en “Los jueves, milagro“, “Nacional III” o “La vaquilla“, o de cortejos fúnebres como en “Plácido” o “El verdugo“.

En resumen, aprovechó Berlanga su cine para denunciar los trapos sucios de la institución religiosa, y para polemizar sobre el hecho religioso en sí, ya que en este tema nadie queda a salvo: ni los curas de “La escopeta nacional” ni los feligreses fanáticos que la pueblan en “Los jueves, milagro“. Es decir, del mismo modo que se vuelve el director en contra de la religión representada en la figura del sacerdote, lo hace también contra el pecado en cuánto éste es el máximo responsable de la represión y del sentimiento de culpabilidad que envuelve al hombre.

La Escopeta Nacional

“Baja, ¡crápula! ¡Arrodíllate ante tu santa esposa! Lo que yo he unido en la tierra no lo separa ni Dios en el Cielo…”

La política

La política en la filmografía berlanguiana está muy presente, atacando no sólo los excesos de la dictadura franquista en unión con la Iglesia, sino también lanzando sus dardos de ironía y sarcasmo a los funcionarios y políticos de todas las épocas y regímenes de nuestro país. Así, tenemos un ejemplo claro de esta crítica en las esferas más bajas de la política y la burocracia españolas en “Bienvenido Mr. Marshall“, donde Isbert, el alcalde de Villar del Río es un representante del poder que con su sordera escucha lo que le viene en gana, o el secretario del ayuntamiento que no hace nada; las egoístas fuerzas vivas de Fontecilla en “Los jueves, milagro” que son capaces de jugar con la fe de las personas con tal de sacar tajada turística de un falso milagro; el ataque frontal a la pena de muerte y al sistema que lo sustenta en “El verdugo“; el mareo burocrático al que es sometido el protagonista de “Plácido“, por culpa de la famosa y, basada en la realidad, campaña gubernamental de “Ponga un pobre en su mesa“; o la sociedad decadente, jerárquica y servilista de la trilogía Nacional, donde Berlanga ataca desde las estructuras de poder en sus más altos eslabones, de ministros advenedizos u opusdeístas, hasta el escalón más bajo de poder donde los sirvientes de los marqueses también son apaleados públicamente en su ignorancia por el apoyo a un sistema caciquil;acabando en películas como “Moros y cristianos” o “Todos a la cárcel“, donde Berlanga, después de luchar contra la represión franquista tampoco está contento con la transformación de la clase política de nuestro país, que se ha convertido en un manojo de ladrones, chupópteros y demás especímenes que giran alrededor de, sobre todo, las arcas públicas y la subvención progre, y no tanto de su verdadero fin que debería ser el del bien e interés público.

Hacer hincapié en la continua lucha que nuestro querido director tuvo que librar con la censura, que sistemáticamente mutiló y desvió sus obras y el fin de las mismas.

Plácido

“Ponga un pobre en su mesa…”

Berlanga en su cine comienza tratando temas más cercanos a las clases bajas en su epicentro, fijándonos en la pareja de “Esa pareja feliz“, los habitantes de Villar del Río en “Bienvenido Mr. Marshall“, el protagonista de “Plácido” o el Jose Luis de “El verdugo“.

Las clases sociales

Según avanza su filmografía nos encontramos que los protagonistas de los films pasan a ser personas de la burguesía, caso de “Novio a la vista” donde los indocumentados burgueses no saben de la caída del Imperio Austro-Húngaro o “La boutique” y “Tamaño natural“, donde apreciamos el giro burgués dejando de lado por una temporada los perdedores de las clases bajas, e incluso saliendo de España, a Buenos Aires y a París, por lo que quizás ahí encontremos la resolución del por qué no aparece esa miserable clase española, aunque sí lo hace tangencialmente en “Tamaño natural” encarnada en un grupo de españoles emigrantes residentes en barracones que violan y vejan a la muñeca de el protagonista.

A partir de ahí continua la evolución y los siguientes protagonistas son la aristocracia y los altos estamentos, entregándose a la crítica y el despelleje de los mismos en la trilogía “Nacional” y en “La vaquilla“; siguiendo con los ochenteros yuppies en “Moros y cristianos” y los políticos de la cultura socialista del pelotazo en “Todos a la cárcel“, avanzando al igual que la sociedad española a la cual retrata y ridiculiza.

Los ricos comiendo con los pobres, en "Plácido"

Los ricos comiendo con los pobres, en “Plácido”

Los medios de comunicación

En la filmografía de Berlanga la animadversión hacia los diferentes medios de comunicación es clara. Sirven para difundir los malos valores que residen en la sociedad y perpetuarlos o como medio de propagación del miedo y la desconfianza. Ejemplos de esto son la radio en “Plácido” radiando la campaña y en “Calabuch” desde donde se ataca al forastero y se propaga el peligro inexistente. La televisión está presente como difusor del golpe de estado de 1981 en “Nacional III” o las referencias de “París, Tombuctú“. Los medios de prensa escrita cubriendo la cacería de “La escopeta nacional” de manera hipócrita, falsa y sensacionalista.

"Calabuch" de Berlanga

En “Calabuch“, las noticias angustiosas vienen de fuera…

La Escuela

En Berlanga la Escuela tiene un papel principal en su primera etapa, perdiendo interés según va avanzando su filmografía hasta que llegamos a su último trabajo que es “El sueño de la maestra“, cortometraje que transcurre todo en un aula franquista, devolviéndole todo su protagonismo. La significación de la Escuela en su obra es como centro de conocimiento y saber pero de las clases que quieren dominar a la sociedad, por lo que están plagadas de elementos autoritarios al servicio de lo político y lo eclesial, como la recatada y reprimida señorita de “Bienvenido Mr. Marshall“, cumpliendo funciones de verosimilitud sobreentendiendo el concepto de una comunidad pueblerina que no tiene contacto con el exterior y como lugar donde se produce el despertar sexual de los protagonistas.

Una lección de cálculo, en "Calabuch"

Una lección de cálculo, en “Calabuch

El pueblo y la ciudad

Es innnegable la dualidad en la que se mueve la obra de Berlanga, que proviene de provincias, por lo que en sus películas siempre estuvo presente ese espíritu amor-odio hacia la gran ciudad, que representa lo mejor y lo peor de la sociedad moderna.

En la obra de Berlanga el pueblo, lo rural, está muy presente, algo evidente en “Bienvenido Mr. Marshall“, “Los jueves, milagro“, “La vaquilla” o incluso “La escopeta nacional“, que transcurren todas fuera de la ciudad. Pero eso no quita la fascinación por la gran ciudad como Madrid, Buenos Aires o París, declarada públicamente, debido al anonimato que otorga y que sirve como escenario perfecto de caos para evidenciar el fracaso de la vida moderna, en la cual la gran ciudad tiene un papel importante, sirviendo de gran catalizador de uno de los mayores problemas de nuestra sociedad y que aparece reflejado en películas como “Plácido“: la incomunicación, siempre presente en la metrópoli y entre los personajes que la ocupan; hablan a la vez, se mueven de manera caótica por el espacio, vocean, gritan y nunca llegan a un acuerdo ya que no escuchan sino que sólo están velando por sus egoístas intereses. Esta incomunicación está presente en películas como “Plácido“, donde muchos personajes dicen muchas cosas, pero ninguno ni siquiera es capaz de escuchar al otro ni pararse un momento para conocerle realmente.

"Bienvenido Mr. Marshall" de Berlanga

“Americaanooossss…”

Los personajes

Existe un rasgo o característica esencial en los protagonistas que se podría reunir en un concepto: el hilo conductor. Con este concepto nos referimos al uso que hacía Berlanga de sus protagonistas como unión entre secuencias episódicas. Este hilo conductor hace que los posibles conflictos de los protagonistas o las situaciones no cambien: los personajes no evolucionan, mantienen sus características intactas a lo largo del film, relatando hechos concretos en un intervalo de tiempo determinado tras el cual la miseria y el tedio vuelve a la vida de todos, pero con los mismos problemas sin resolver o incluso más. Son historias que sin ese hilo conductor no se podrían contar posiblemente, ya que son obras estructuradas de tal manera que cada secuencia es como una película en sí misma, con su conflicto, su nudo y su desenlace, y estos hilos conductores que son los personajes hacen de nexo de unión para todas estas historias, y nos permiten de una manera más o menos pasiva y de observación participante al espectador introducirnos en esos mundos o ambientes que el director nos enseña y relata, además de servir de catalizadores de las subtramas y de las relaciones entre los personajes secundarios que aparecen.

"Saza" y Mónica Randal en "La escopeta nacional"

Saza” y Mónica Randal en “La escopeta nacional

La técnica cinematográfica

En sus primeras películas Berlanga estuvo aplicando en su cine las técnicas aprendidas del neorrealismo: aspecto veraz, puesta en escena más o menos sencilla, fragmentación de planos, rodaje en exteriores naturales y todas las características de este movimiento, muy directo y con aspecto realista, como es en “Bienvenido Mr. Marshall” o “Los jueves, milagro“. Más adelante, crece la puesta en escena en películas como “Plácido“, donde en un mismo plano pueden aparecer más de veinte actores, o llegar al extremo de su evolución técnica con los largos planos secuencia de “La escopeta nacional” donde es capaz de presentar en un sólo plano secuencia a los más de cincuenta protagonistas del film asistentes a la cacería, o el mayor plano secuencia del cine español en “Nacional III“, donde utiliza más de doscientos figurantes en su plano de la estación del tren de una duración de más de siete minutos o la capea de “La vaquilla” donde el número crece a más de quinientos y “Todos a la cárcel“, donde introduce en una cárcel a más de mil figurantes.

Remarcar claramente el uso de exteriores naturales durante toda su carrera, ya sean pueblos enteros, cárceles, fincas, palacios y demás lugares.

A nivel temporal, el cine de Berlanga siempre se va a mover en una clara linealidad y sus películas transcurren en cortos periodos de tiempo, sin saltos extraños ni giros inesperados, contando como casi única licencia en este sentido los sueños de los protagonistas de “Bienvenido Mr. Marshall” en toda su filmografía.

"El Verdugo" de Berlanga

“¡Que no firmamos hombre…!”

Espero que este pequeño repaso a las elementales características del cine de Berlanga sirva como homenaje a este monstruo de la dirección. Ya descansa junto a Fellini y Wilder en el Olimpo del cine. Y Azcona por allí tirando petardos a lo “mascletà” anunciando su llegada. Adiós al Austro-Húngaro de corazón.

Un pensamiento en “Luis García Berlanga: breve análisis del mito del cine español

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