La crisis económica y el cine

En estos tiempos inciertos que vivimos de crisis económica, primas de riesgo, rescates, deudas soberanas y políticas monetarias varias, debemos reflexionar el papel de las artes en la descripción de la realidad de su entorno.

Sin duda el cine ha sido, posiblemente, el arte más cercano a la realidad cotidiana del ciudadano, mostrándole sus sueños y anhelos pero también retratando las difíciles situaciones de su día a día. La actual crisis financiera y económica que vivimos no está siendo una excepción, y el cine actual, sobre todo en la forma de género documental, se ha acercado a esta realidad, retratándola, denunciándola y exhibiendo los excesos de determinados agentes de nuestra sociedad.

Otras crisis, otros lenguajes, otros ejemplos

No es la primera vez que nos encontramos en una situación como la presente, y el cine nos ha dado un ramillete de obras maestras donde, por medio de un lenguaje clásico y de la ficción, nos acercaba a realidades más crueles.

"Las uvas de la ira" de John Ford

Las uvas de la ira” de John Ford

Un ejemplo de esto es “Las uvas de la ira” (John Ford, 1940), donde la genialidad del maestro se pone al servicio de una desgarradora historia de las dificultades de una familia que emigra al Oeste tras ser expulsados de sus tierras. Duro retrato de la caída, en la América de la Gran Depresión, de las clases humildes. Una crítica a los excesos de una sociedad que vivió desaforadamente los felices años 20 (como siempre, solo algunos) y que cae en otra crisis aún más espeluznante que la económica: la crisis de valores y moralidad. Todo ello, como colofón a su vez de la ruptura de la imagen de EEUU como “tierra prometida” arraigada en los inmigrantes que habitaban ese país.

"Tiempos modernos" de Charles Chaplin

Tiempos modernos” de Charles Chaplin

Pero sobre La Gran Depresión tenemos una gran película que no debemos obviar, tanto por su calidad formal como de contenido. “Tiempos Modernos”, de Charles Chaplin (1933), se convierte, en esos tiempos convulsos de los años 30, en un auténtico torpedo a la línea de flotación del mismo sistema, ya que su contenido no es solo una crítica o denuncia situacional de un momento particular, sino que va mucho más allá criticando y poniendo en cuestión los mismos pilares del sistema capitalista, a través de la exhibición de la humillante situación de los obreros, de la mecanización y la producción en masa. La vía de escape de este film reside en su tono de comedia, para el cual Chaplin, aun habiendo llegado ya el cine sonoro años antes, decide mantener silente a su personaje ante la barbarie capitalista que retrata de manera magistral.

"El ladrón de biccletas" de Vittorio De Sica

El ladrón de biccletas” de Vittorio De Sica

Pero el cine no solo ha retratado en el contenido las diferentes crisis, sino que la necesidad de cada momento se convirtió en virtud, y por consiguiente, en ismo. Tras la II Guerra Mundial, explota el neorrealismo italiano en Europa, creando un nuevo lenguaje cinematográfico más directo, sencillo y descarnado (cámara al hombro, actores no profesionales, carencia de iluminación artificial,…) que, debiendo su formalidad lingüística mitad a la ideología, mitad a la necesidad, nos descubre una mirada descarnada de los difíciles momentos que vivió la sociedad de esa época de posguerra. “Ossessione” (Visconti, 1943), “El ladrón de bicicletas” (De Sica, 1948) o “Roma, ciudad abierta” (Rossellini, 1945) son grandes ejemplos de este cine que tanto en su concepción como en su mensaje revela una situación de crisis devastadora con inusitada honradez y veracidad.

Otra forma de afrontar cinematográficamente la crisis económica es el cine social inglés, con directores como Ken Loach, que en sus películas retratan lo más duro de la reconversión de las ciudades industriales británicas y la posterior caída en la pobreza de la clase obrera británica de los 80 y principios de los 90, con un lenguaje de grado cero, cercano a la invisibilidad para dar realismo y credibilidad a las historias desconsoladoras de la clase obrera británica, siempre trufadas de un humor negro para sobrellevar la dureza de las situaciones. Brillantes ejemplos del director británico son “Looks and smiles” (1981), “Riff-Raff” (1991) o “Ladybird, Ladybird” (1994).

¿Qué respuestas nos da el cine actual ante la crisis económica?

Desafortunadamente, el cine actual no está atacando ni retratando suficientemente, sobre todo en las cinematografías occidentales, las durezas y consecuencias de la crisis económica: paro, exclusión social, falta de expectativas, generaciones de jóvenes perdidas,…

"Margin call" de J.C. Chandor

Margin call” de J.C. Chandor

La ficción ha sido muy parca en ejemplos dignos de mención, tanto formalmente como en contenido. Uno de ellos es “Margin Call” (J. C. Chandor, 2011), retrato light de los tiburones de Wall Street, inspirado claramente en la caída del banco americano Lehman Brothers. Aunque su finalidad no es remover conciencias en sí, más que retratar en forma de thriller financiero una situación de inspiración real, el simple desarrollo de los personajes hace que podamos entrar, por una mirilla, en el devastador mundo de las altas finanzas asomándose al abismo económico.

"Wall Street" de Oliver Stone

Wall Street” de Oliver Stone

"Wall Street: el dinero nunca duerme" de Oliver Stone
Wall Street: el dinero nunca duerme” de Oliver Stone

Oliver Stone es otro de los directores que se ha fijado en los tiburones de los mercados para realizar una de sus mejores películas: “Wall Street” (1987), en la que sí plantea de manera más eficaz el problema de falta de escrúpulos entre los grandes financieros. Denuncia la impunidad de actuación entre los brokers y los yuppies tan de moda en los 80, donde comenzó la desregularización financiera y vivimos ya otra gran crisis financiera. Su secuela, “Wall Street 2: el dinero nunca duerme” (2010), ahonda en los mismos términos morales pero con una calidad sensiblemente inferior.

"Good Bye, Lenin!" de Wolfgang Becker

Good Bye, Lenin!” de Wolfgang Becker

Un último y excepcional ejemplo de película sobre la caída de un modelo económico es “Good bye, Lenin” (Wolfgang Becker, 2003), que nos ofrece un retrato implacable de la caída del sistema soviético en la antigua RDA, con un tono melodramático muy equilibrado y eficaz. Es obvio que no solo las crisis económicas son de origen capitalista, y esta película, que plantea la disyuntiva de si un sistema económico y su riqueza no dejan de ser una simple construcción imaginaria colectiva de toda una sociedad, y que los valores fundamentales se encuentran en la unidad de producción que es la familia, y no en otro lugar.

El género documental al rescate

Pero el género que más se ha fijado en los últimos tiempos en la crisis ha sido el documental, con desiguales resultados. Michael Moore, con su dialéctica maniquea y, por momentos, demagógica, nos ofrece en sus películas “Roger y yo” (1989) y “El capitalismo: una historia de amor” (2009), dos retratos separados por 20 años del desastre y la capitulación de la sociedad frente a los poderes corporativos. Cierto es que, aun fallido en el discurso simplista, los hechos que relata el director son pura verdad, y que nos plantean problemas graves en el funcionamiento del sistema capitalista, que como el “american way of life”, sucumbe ante su propia voracidad y egoísmo.

"Roger y yo" de Michael Moore

Roger y yo” de Michael Moore

"El capitalismo, una historia de amor" de Michael Moore
El capitalismo, una historia de amor” de Michael Moore

Pero la gran película de nuestra época, clara, sencilla y concreta en el planteamiento y perfecta en su ejecución es “Inside job” (Charles Ferguson, 2010), que nos plantea sin tapujos, y con los protagonistas del desastre financiero ante la cámara intentando justificarse, el origen y los responsables de la crisis financiera del 2008, y cómo se ha llevado por delante a toda la economía real mundial.

"Inside job" de Charles Ferguson

Inside job” de Charles Ferguson

Empoderamiento ciudadano a través de la redes sociales

Pero un fenómeno nuevo es Internet y las redes sociales, al que hay que tener en cuenta en este nuevo contexto relacional y audiovisual, ya que productos que no tienen cabida en el mainstream, sí lo tienen, y con gran éxito, en estos nuevos medios.

"Zeitgeist The Movie" de Peter Joseph

Zeitgeist The Movie” de Peter Joseph

Ejemplo de este cambio de paradigma es el éxito del documental “Zeitgeist: the movie” (Peter Joseph, 2007), donde se nos explica, en un tono conspiranoico, determinados hechos y paradigmas de nuestra sociedad. Su segunda entrega “Zeitgeist Addendum” (Peter Joseph, 2008) y su tercera “Zeitgeist: moving forward” (Peter Joseph, 2011) cierra la trilogía dedicada a desenmascarar, en teoría, a los verdaderos amos del mundo y sus intereses. Aunque sus fines y contenidos son de dudosa procedencia y verosimilitud, la eficacia de su mensaje y el éxito del mismo (más de 50 millones de visualizaciones y 400.000 usuarios adheridos al movimiento) nos hacen plantear el poder de estas nuevas formas de llegar con un producto audiovisual a otros ciudadanos, y su poder al margen de Instituciones, organismos, industrias, etc… Una nueva forma de ver y enseñar la situación de nuestra época actual.

Pero, finalmente, por mucho poder que queramos darle a la imagen fabricada, es decir, cinematográfica, nunca podrá ser tan elocuente como la vida misma, como la realidad cruda y cruel que nos abofetea desde las pantallas de nuestros hogares a todas horas (ver artículo “La insoportable crueldad de la imagen real”), recordándonos constantemente que esta crisis, como las demás, la pagaremos todos nosotros.

 

2 pensamientos en “La crisis económica y el cine

  1. Hola Ricardo. Muy buen artículo y muy exhaustivo. Yo añadiría una película un poco desconocida, que se añade a esa visión de falta de escrúpulos de los gestores de las finanzas. Es Glengarry Glenn Ross (Éxito a cualquier precio, 1992), que junto a Wall Street es de lo mejor que ha dado el cine en su crítica al mundo del business.

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