“Intruders” de Juan Carlos Fresnadillo: traumas infantiles, miedos adultos

¿Quién no ha tenido algún miedo de niño relacionado con las pesadillas, los armarios y los monstruos que nos visitan a nuestra habitación? Los crueles relatos de los cuentos que oralmente han sido transmitidos generación a generación en nuestra sociedad siempre han sido punto de partida de los sueños o miedos de los niños, y a su vez los mayores hemos proyectado en los infantes las moralejas, consejos y peligros que nos rodean en dichas narraciones. En “Intruders” todos estos conceptos anteriormente enunciados sirven de trampolín para construir una historia potente, bien construida y fallidamente resuelta.

Los cuentos, esas leyendas mitad verdad-mitad ficción, sirven para construir, en la mente de los personajes y en la narrativa del film, una historia que avanza de manera decidida y eficiente desde la pesadilla más enraizada en nuestro subconsciente infantil a la realidad más inquietante y amenazante del adulto. Confluyen la verdad y la ficción en la historia, los traumas, los miedos y sus proyecciones.

Intruders

Cartel de “Intruders” de Juan Carlos Fresnadillo

El trauma infantil, que tras una experiencia (real) vivida por el niño torna en pesadilla por la búsqueda de explicación por parte de la mente infantil. El miedo adulto, siempre dispuesto a aflorar ante imágenes primordiales que reverberan desde el trauma infantil cual deja-vu (el trabajador que pende de una viga), fobias y miedos distintos (al allanamiento, a la pérdida de la pareja, de la familia, de un sentido,…).

La estructura narrativa se articula a partir de dos historias paralelas: una madre y su hijo en la España tardofranquista, los cuales no encuentran refugio a sus miedos y fobias más que en la irracionalidad de la fe y la religión, sin ningún consuelo; otra en la actualidad, en una familia británica donde la hija comienza a tener terrores nocturnos que derivan en patología a tratar que sitúa a la familia al borde de su descomposición. Ambas situaciones confluyen y tienen desenlace común en la parte final, dando la sensación que dicho cierre deviene más en una necesidad narrativa innecesaria de los guionistas más que en un intento de responder los interesantes temas que plantea el film, resultando del todo prescindible. Es cierto que los traumas y los miedos tienen posible resolución a través de la terapia (ya sea psicológica o psicoanalítica, más cinematográfica sin duda), pero nunca a través de la resolución de un cuento, giro egocéntrico y metafórico del guionista y su miedo a la narración inconclusa o el papel en blanco, que en este caso reluce en el cierre en falso del film.

Debemos hacer mención al eficiente uso de la técnica cinematográfica por parte del director Fresnadillo, utilizando los tópicos del género de terror a lo largo de la película. Solo deberíamos marcar en el debe del director un escaso desarrollo de los personajes protagonistas aprovechando la riqueza y complejidad temática sobre la que descansa la película, dando demasiado peso a la narración, y demasiado poco a la reflexión. Son meritorias las referencias visuales a clásicos del cine del género, utilizando la fotografía en el caso de “Nosferatu” de Murnau o compositiva-visual en el caso de “El exorcista” de Friedkin.

Juan Carlos Fresnadillo es un director español de los pocos que ha hecho carrera fuera de nuestras fronteras. Su magnífica ópera prima, “Intacto”, le hizo estar en el punto de mira de la industria foránea, donde consiguió afianzarse con la secuela “28 semanas después”. “Intruders” es una película entretenida, eficaz, pero no llega a la calidad de las anteriores obras del cineasta español. Esperemos que en próximos films Fresnadillo vuelva a sacar a relucir todo el repertorio de su buen hacer como director.

2 pensamientos en ““Intruders” de Juan Carlos Fresnadillo: traumas infantiles, miedos adultos

  1. Uno de los mejores que tenemos por aquí. Y que solo fue reconocido cuando triunfo fuera. Parece increíble que tras su opera prima tan interesante como fue Intacto. Su siguiente pelicula fuera muchos años despues y una supreproducion, por supuesto rodada fuera de nuestras fronteras.

    Una muestra mas del sectarismo y la miopía de una industria la nuestra. Absolutamente a la deriva. Saludos y esta ultima pelicula, tambien muy interesante, al igual que el comentario

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