Eurovision 2000-2010 (II): el magnífico año friki del 2008

Amigos… Por fin llega la segunda y mejor parte de nuestro repaso a la última década de Eurovision. Corría el año 2008, y como hemos visto en el anterior post los países ya se habían dado cuenta que con el televoto, el filón excéntrico-friki era lo que triunfaba, por lo que tras la victoria de Lordi y las buenas posiciones de otros artistas, toda Europa se entregó a la que es, hasta este momento, la mejor edición del festival de su historia. Y efectivamente, nosotros no íbamos a se menos, y ese año el pueblo español apostó por el Chikilicuatre, personaje nacido de las esquizofrénicas mentes de la factoría Buenafuente. De lo mejor de la gala, pero su posición no fue acorde con la calidad de la actuación. Será que el reggeaton no pega en Europa tanto como aquí.

Hay que decir que los que sufrieron todo esto en sus carnes fueron los majetes de los serbios, que abocados a la organización del evento por su victoria el año anterior, pusieron toda la carne en el asador para que un puñado de países decadentes culturalmente hablando, y cansados del coñazo del concurso, dieran rienda suelta a la locura y la indecencia friki, a la performance y al excéntrico de turno que vagaba por las calles.

Una de las actuaciones más esperadas y favoritas de ese año en Eurovision era el artista de trapo irlandés: Dustin The Turkey, un muppet socarrón, vicioso y pendenciero que en su canción pedía directamente y sin ningún rubor los doce puntos para su canción, y por lo tanto, para Irlanda. La verdadera sorpresa fue que ni siquiera se clasificó para la final, lo cual creó confusión entre la organización y el público en general.

Pero la criba de la semifinal no afectó a la mayoría, y ya en la final de Eurovision nos encontramos maravillados con unas actuaciones dignas de “El semáforo“. Comenzamos con Croacia, que llevaron a Kraljevi Ulice y a un viejete que en una parte de la canción medio rapeaba, por lo que ni cortos ni perezosos lo renombraron artísticamente como 75 cents (de rupias croatas, a tenor de la calidad atesorada).

Ya calentados los motores del festival, apareció Leto Svet, unos estonios sin duchar, con pinta de estar empapados en vodka, que gritaban en el escenario acompañados por tres fulanas que sostenían la bandera de Estonia y daban saltos por la tarima cual cheerleaders de instituto. Para olvidar sin ninguna duda.

Se ve que las repúblicas bálticas ese año tuvieron problemas serios de enajenación mental. Porque Letonia, todavía no sabemos si por decisión propia, o ajena con una pistola en la cabeza, se montaron un show pirata ese año que ríete tú de Jack Sparrow en “Piratas del Caribe“. El grupo Pirates of the sea ese verano se fueron de bolos por todos los parques temáticos de Europa, incluidos Isla Mágica y Terra Mítica. Para enmarcar.

Pero hubo excepciones, que aún siendo excéntricas, y que se prestaban obviamente a la confusión friki, tenían otro tono totalmente diferente: son los casos de Bosnia y de Francia. Este es el año en el que la música alternativa o indie hizo también acto de presencia en este festival, cargado durante años de baladas y música ligera al estilo Celine Dion. España podría haber optado por esta línea musical, pero en la gala final de votaciones Chikilicuatre desbancó, entre otros, a una de las favoritas, la magnífica “La revolución sexual” de La Casa Azul. Quizás nuestra posición (y seguro nuestra imagen) hubiera mejorado sensiblemente con este temazo.

Pero lo único que está claro es que la irrupción de lo alternativo justo el año de la explosión friki de Eurovision no fue nada bueno, ya que mucha parte del público no supo diferenciar la delgada línea roja que separa ambas actitudes, por lo que en estos últimos años ha vuelto a desaparecer de la escena del concurso. Esperemos que en los próximos años el festival vuelva a caminar por el sendero de la buena música, sin olvidar la alternativa.

Y como ejemplo de que estos dos mundos (el alternativo y Eurovision) no están reñidos, debemos pararnos a contemplar la actuación de ese año 2008 de Sébastien Tellier. Gran canción, gran puesta en escena y un festival que respira aire nuevo. Pero quedó muy mal clasificado, sorprendentemente peor que Chikilicuatre, por ejemplo.

Y para terminar, el divertido y original grupo bosnio Laka, que hizo una apuesta por el pop-rock y una puesta en escena muy original.

En definitiva, como habéis podido observar, el año 2008 fue la revolución de Eurovision, de lo que puedo ser el festival y no fue, ya que a raíz de ese año, los encargados del concurso decidieron volver a tomar las riendas de los votos para que esto no fuera por caminos que ellos no querían. El año 2008 fue el sueño de algo que pudo ser y se ha quedado, por ahora, en agua de borrajas.

Pero no os preocupéis, los amantes del festival seguiremos luchando por Eurovision y su evolución, hasta que tengamos el festival que todos nos merecemos.

Por cierto, no penséis que esta es la última entrega sobre Eurovision. Seguiremos buceando, esta vez, en el protofrikismo eurovisivo, que lo hay y en cantidades industriales…

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