Eurovisión 2000-2010 (I): Excéntricos, frikis y perfomances

Ahora que estamos en periodo de preselección para el famoso festival de la canción, debemos recordar la pasada década del concurso, que nos dio una nueva visión y versión del certamen mucho más divertida que las ediciones que le precedieron. Hasta los años 80, el festival tenía un empaque y una enjundia propia de su tamaño: los países occidentales bregaban por ser el mejor a nivel musical, encumbrando al estrellato internacional a sus ganadores y participantes. Ahí están los casos de ABBA, Massiel, Cliff Richard, Raphael, Mocedades, Julio Iglesias y un sinfín de artistas que su participación en Eurovisión les procuró pingües beneficios.

Lordi en Eurovisión

Europe’s living a celebration

Pero ya en los años 90 el festival pasó de todo esto a ser un festival hortera, con baladas y música pop propia de otras épocas, por lo que fue languideciendo lentamente. Solo era importante para los países de nuevo cuño cuya participación en el mismo les daba la oportunidad de publicitarse a nivel europeo y para sentirse parte de esa gran familia europea, aunque fuera hortera hasta el punto de la familia Brady, por ejemplo. Pero el punto de inflexión para el renacimiento del festival, cual ave fénix, fue en 1998, donde Dana Internacional, con su canción disco “Diva” representando a Israel, arrasó y ganó.

Esto dio pie a que, en siguientes ediciones, los países, a través de sus representantes, indagaran y exploraran otras “vías” de ganar Eurovisión. Y ahí, en la pasada década, es donde el frikismo, la performance, lo excéntrico y hasta incluso lo alternativo e indie se apoderó del concurso y nos regaló gratos momentos ante nuestro televisor. Ya en el año 2000, Alemania, gran país aportador de frikis y performances del festival, lo intentó con Stefan Raab y su poco acertada canción “Wadde hadde dudde da“. Lo más atractivo es el momento en el que se apagan las luces del recinto y vemos como brillan los trajes en el escenario. Brutal, friki, pionero y… desafortunado. Pero con su 5º puesto, sentó los cimientos de lo que se convertiría Eurovisión unos años más tarde.

Tendríamos que esperar hasta el 2002 para ver a otros desalmados sobre el escenario, en este caso Grecia, que con unos tíos vestidos mitad de Robocop y mitad película de serie B de ciencia-ficción protagonizada por Christopher Lambert, nos cantaron el tema “S.A.G.A.P.O.” con una coreografía realizada por un niño de tres años. El resultado, obviamente, fue bastante peor que el de Stefan Raab con Alemania dos años antes, porque estas “propuestas” no se pueden dejar en manos de cualquiera, como en este caso en las del griego Michalis Rakintzis, por lo que terminaron en un pésimo 17º puesto.

Pero el siguiente intento no fue fallido. Austria, en el 2003, gracias al televoto, elevó a Alf Poier y su tema “Weil der Mensch zählt” a representar a su país ese año con magníficos resultados. En este caso, como podéis apreciar, se realizó un mix entre canción absurda infantil con una puesta en escena surrealista, pero que con su sexto puesto, confirmó que el camino era ese: una puesta en escena impactante y diferente, independientemente de la canción a concurso.

Y quien aprendió mejor este mandato de la puesta en escena fue Ucrania al año siguiente, en 2004. Montaron una performance al estilo “Conan“, muy hortera pero efectiva, y cambiaron al austríaco bajito y feo cantando una canción infantil por Ruslana, una hembra eslava ligera de ropa y con una canción discotequera con pegadizo estribillo y percusión: “Wild dance“. La puesta en escena había conseguido al fin triunfar en Eurovisión. Aunque fuera con este pastiche infumable.

Pero tras el triunfo de la puesta en escena, faltaba dar la vuelta de tuerca con algo más. Algo excéntrico, friki, minoritario pero que sorprendiera en toda Europa. No valía ya la chica guapa o la puesta en escena temática. Y en el 2006 ocurrió el milagro: el frikismo y lo excéntrico raptó a Europa, aprovechando el símil mitológico. Aparecieron unos demonios que venían de las tierras nevadas el norte de Europa, los fineses “Lordi“, y con su black metal épico conquistaron los corazoncitos de todos los europeos.

Lo mejor de “Lordi” es que, aún siendo excéntrico o incluso friki, ellos lo hicieron muy en serio porque ellos son así. Y ahí fue donde nació este éxito. Al año siguiente, otros países tomaron nota, como Ucrania, que apostó por su friki particular, Verka Serduchka, y la canción “Dancing lasa tumbai“. Una mezcla de Paco Clavel del futuro comunista con un tema que parecía salido de la banda sonora de una película de Kusturica. Fue muy grande, tanto, que quedó segundo a las puertas de la gloria. Magnífico el casco con la estrella comunista del cantante.

Pero ese año 2007 Reino Unido también se aplicó el cuento, y nos invitó a “Flying the flag” con un pastiche dance multicolor y una coreografía muy de auxiliar de vuelo, pero demasiado sosa y con ninguna mala leche. Muy en la línea de Aqua, que años antes habían triunfado con su “Barbie girl“, y con esa ironía de la que carecía el grupo Scooch que representó en el certamen a los británicos. Se quedaron cortos, tanto que quedaron en una decepcionante 22º posición.

Y hasta aquí este repaso. Os preguntareis ahora, ¿y el año 2008 necesitaremos un post solo para esa edición, que, felizmente, fue el del triunfo generalizado de lo friki y lo excéntrico, además de la introducción en el concurso de un género musical desaparecido hasta el momento: el indie y lo alternativo.

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