¿El Capitalismo como elección o como naturaleza del ser humano?

Tenemos claro, a la vista de los últimos acontecimientos traducidos en el tan manido concepto de “crisis”, que algo no marcha bien en nuestro sistema capitalista. De ahí el reflexionar un segundo y pensar… Sin duda, para empezar debemos hacer hincapié en el concepto de masa, en la cual se encuadra toda una sociedad, capitalista, socialista, comunista o de cualquier otro tipo, a partir de la cual se crea una organización más o menos racional y rígida para hacer cumplir unos objetivos que están por encima del ser humano. Estos objetivos, dictados por unos pocos, son los que nos ordenan y nos dan una utilidad a cada uno en esta sociedad. Pero ya desde el principio del cine, la irracional en la que se mueve el surrealismo y su plasmación en imágenes nos hace reflexionar sobre nuestra naturaleza de “caos ordenado” (más cercano al capitalismo) o de “orden caótico” (más cercano al comunismo). En “Un perro andaluz” de Buñuel, la imagen de la mano con hormigas nos lleva a lo más profundo de nuestra naturaleza, donde no sabemos qué concepto prima más.

un perro andaluz

Imagen de “Un perro andaluz” de Buñuel, recurrente a su vez en la obra de Dalí

Este caos lo encontramos también en otra obra maestra del cine, “El Acorazado Potemkin” de Eisenstein, este estado protopolítico del ser humano, antes de tomar conciencia de su naturaleza económica y de conseguir su objetivo común como masa: el comunismo. Tanto la imagen del barco como la de las escaleras nos describen claramente su paralelismo con la anterior de Buñuel, casi como anunciándonos el estado salvaje del hombre.

el acorazado potemkin

Los marineros desorganizados en “El Acorazado Potemkin”

el acorazado potemkin

Caos en las escaleras de Odessa

También Chaplin, en su maravillosa “Tiempos modernos” intenta que la masa desorganizada tome conciencia, pero la pequeñez del ser humano ante sus mismos inventos mecánicos, hace que pierda el control de sí mismo y de su naturaleza en favor del sistema capitalista, que engullirá al ser humano.

tiempos modernos

“Tiempos modernos”, la lucha del hombre…

tiempos modernos

…y su derrota ante el sistema

 

Ante dos sistemas creados por el ser humano, muy parecidos en su afán por engullir al individuo y ordenarlo, el hombre sólo puede alimentarlo para competir por la hegemonía de uno de ellos. Estas dos imágenes nos ayudan a comprender lo mísero del debate que durante muchos años vertebró a la sociedad mundial desde un punto de vista de naturaleza económica y conciencia política, cuando lo que realmente estaba en juego y se estaba perdiendo era la libertad y el libre albedrío de las primeras imágenes audiovisuales. ¿Qué diferencia encontramos entre un desfile de la URRS y el comienzo de la película “El apartamento” de Wilder? Realmente, ninguna.

La oficina de "El apartamento"

La oficina de “El apartamento”

 

Desfile de la URRS

Desfile de la URRS

Pero ante la muerte del sistema comunista, se nos plantea una nueva lucha, y mucho más feroz, nuestra reivindicación como seres individuales ante un capitalismo salvaje que, sin rival alguno, nos elimina hasta límites que rozan lo animal. Esta reflexión se nos muestra con toda su crudeza en “El amanecer de los muertos vivientes” de Romero, donde la única parte útil que le queda en el cerebro a esos adorables zombies es el hipotálamo, donde radican los instintos más animales y primitivos del ser humano, por lo que estos zombies, ni cortos ni perezosos, se arrastran por todo el film intentando introducirse en las tiendas en busca de la ganga de turno. En esta película, queda claro que para su autor no tenemos elección ante el sistema, ya que anida en lo más profundo de nosotros. Después de ser primitivos y de desarrollar un maquiavélico sistema que nos ahoga, resulta que el “mal” reside en nosotros mismos, en nuestra naturaleza. Por lo que no es una elección, sino una condena.

el amanecer de los muertos vivientes

Buscando el Zara

el amanecer de los muertos vivientes

Panorama desolador de zombies en el centro comercial

el amanecer de los muertos vivientes

Empiezan las rebajas…

Pero, para finalizar, nos queda el ejemplo postmoderno, a modo de esperanza, que nos brinda Kevin Smith en “Mallrats”: ya que la batalla está perdida y el capitalismo es inherente a nosotros, habrá que despreocuparse, hacer cátedra del mundo animal y practicar el noble arte del parasitismo: aprovecharnos de lo que nos ofrece el sistema y desentendernos de lo que no nos interesa. Chupópteros, vagos y marginales diversos del capitalismo se dan cita en el corazón del mismo para succionarlo: el centro comercial. Gran parábola para estos tiempos centrífugos, en los que comenzamos siendo hormigas de Buñuel y acabamos siendo cigarras de Smith.

Mallrats

¿Estudias o trabajas?


Un pensamiento en “¿El Capitalismo como elección o como naturaleza del ser humano?

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