Alfredo Landa: el Landismo y el Mito del español medio

Alfredo Landa nos ha dejado a los 80 años de edad. No habrá actor que tanto haya marcado en la filmografía del cine español de los últimos 50 años. Tanto, que entra, con su muerte, en el Olimpo de los grandes dando pie a un término ya asentado en nuestro lenguaje: el Landismo. Término que ya debería haber sido aceptado en la Real Academia de la Lengua, y que contiene en él todas las miserias y las virtudes del español medio del tardofranquismo. Para bien o para mal, era el espejo de millones de españoles que, ni siendo muy altos, ni muy guapos ni muy nada (y con demasiado vello en los hombros) perseguían a señoras rubias más altas que ellos por las playas del desarrollismo ibérico de los años 60 a lo largo de todo el litoral.

Alfredo Landa 1

El Landismo en Ciclomotor

Alfredo Landa, un actor de vocación tardía

La carrera de Alfredo Landa es tardía, ya que hasta los 29 años, tras dejar sus estudios de derecho, no recala en el cine y en la televisión. Su primer papel destacable le llega en la gran comedia de José María ForquéAtraco a las tres“. Al comienzo de su actividad profesional complementa sus pequeños papeles en grandes películas de grandes directores con actividad en series de televisión. De estos primeros años cabe destacar sus trabajos con Berlanga en “El Verdugo“, “La Verbena de la Paloma“,”Nobleza baturra” o “La ciudad no es para mí” donde borda el papel de Genaro, el novio pollero de la chica de la casa.

Alfredo Landa en "Jenaro el de los 14"

Alfredo Landa en “Jenaro el de los 14

Ya a finales de la década de los 60, comienza a tener en el cine papeles más protagonistas, compartiendo cartel con grandes de la época como José Luis López Vázquez, Manolo Gómez Bur, Tony Leblanc, Julia Gutiérrez Caba, Concha Velasco o José Sazatornil “Saza” en “spanish taquillazos” como “Amor a la española“, “¿Qué hacemos con los hijos?“, “Las que tienen que servir“, “Novios 68“, “40 grados a la sombra“, “Los subdesarrollados” o “Una vez al año ser hippy no hace daño“, paradigma del cine que tanto nos ha entretenido en tardes de mantita y resaca de los sábados por la tarde, unas veces con puras carcajadas y otras ruborizándonos de su ingenuidad y mezquindad ibérica, pero siempre como fiel reflejo de una época pasada de este país que quedará retratada para siempre en el celuloide, más por suerte que por desgracia, desde mi subjetivo punto de vista, de nuestra filmografía: suecas, chachas, SEAT 600 y naftalina. En una frase: España, años 60.

El Landismo ataca de nuevo

El Landismo ataca de nuevo

En los años 70 llegan los mayores éxitos como protagonista de Alfredo Landa, donde se consolida como imagen del español medio en un cine que gira de la decadencia tardofranquista al destape de baja calidad de la transición, pero ambos insustituibles e imprescindibles tanto para construir el mito del Landismo como para entender la evolución política y social de este país. Desde el éxito de “Cateto a babor” en 1971, donde se ensalza el valor del Ejército y de los valores tradicionales, hasta “Historia de S“, donde el protagonista trata de explorar la salud sexual de su matrimonio a través del “soft porn“, la década reporta a Alfredo Landa otros éxitos como su brillante papel de homosexual con pluma que en el fondo es un macho insaciable en “No desearás al vecino del quinto“, el emigrante de “Vente a Almania, Pepe“, y las geniales “Manolo la nuit” y “Jenaro el de los 14“, representanción pura y meridiana de las dos caras de la moneda del Landismo: el macho ibérico playero y el cateto de pueblo que llega a la gran ciudad.

Reconocimiento internacional de Alfredo Landa

Pero en los años 80 la situación de Alfredo Landa cambia, a la vez que el cine español, y ambos demuestran que hay películas más allá de las suecas y del destape. De la mano de José Luis Garci, protagoniza en 1981 “El Crack“, encarnando el papel del inolvidable detective privado Germán Areta, y que indefectiblemente supone un giro de 180º en la carrera de Alfredo Landa dentro de un film que demuestra que en este país también se podía hacer cine de género y de muy buena calidad.

La carrera como actor dramático de Alfredo Landa se consolida y despega con la segunda entrega de “El Crack“, y en 1984 llega el reconocimiento internacional del actor con su papel de Paco, el bajo en la obra cumbre del cine español “Los Santos Inocentes” de Mario Camus (basada en la novela de Miguel Delibes), con la cual consigue la Palma de Oro en el festival de Cannes, compartida con Fernando Fernán Gómez, así como el de mejor actor de los premios ACE de Nueva York.

Tras el éxito de “Los Santos Inocentes“, Alfredo Landa, ya consolidado vuelve a la comedia, esta vez berlanguiana, con “La Vaquilla“, la mejor película hasta la fecha realizada sobre la Guerra Civil Española, y consigue de nuevo el reconocimiento en 1987 con la adaptación cinematográfica de “El bosque animado“. Termina la década con la magnífica serie de televisión “Tristeza de amor“, tan recordada por su banda sonora.

La década de los años 90 comienza con la continuación del éxito profesional de Alfredo Landa, y muy probablemente, con el papel más importante de su carrera, por intensidad, calidad y representatividad: en 1991 encarna a Sancho Panza en la adaptación cinematográfica de “El Quijote de Miguel de Cervantes” de Manuel Gutiérrez Aragón. Ese papel le da la oportunidad a Alfredo Landa de exponer ante el público todos los registros de su inmensidad actoral: el cómico, el risueño, el ingenuo, el mezquino, el cainita, el bonachón,… Nadie como Alfredo Landa, ese español medio que fue novio de chacha, que emigró a Alemania, que ligó en la playa con suecas, que tanto y tan bueno hizo, bordó a Sancho Panza, que también representa todo eso del carácter ibérico.

Todavía quedaba un último reconocimiento un año después con “La Marrana“, y a partir de ahí, su carrera se centra en la televisión con la divertida serie “Lleno, por favor“, donde interpreta a un dueño de gasolinera que solo cree “en Dios, en Franco y en don Santiago Bernabeu“.

Alfredo Landa en "Manolo La Nuit", luciendo palmito ante las suecas

Alfredo Landa en “Manolo La Nuit“, luciendo palmito ante las suecas

El final del año 2012 y el principio del 2013 están siendo aciagos para el cine español en lo que respecta a pérdidas. pero la de Alfredo Landa, por lo que es y lo que representa, y por lo que ha marcado a generaciones pasadas y presentes, y seguramente a futuras, es probable que sea de la mayores y más irreparables del cine español. Larga vida al Landismo, con mayúscula, y al navarrico universal que tantos buenos ratos que pasamos y pasaremos con él.

Alfredo Landa en "El Crack"... Vamos, lo que él era

Alfredo Landa en “El Crack“… Vamos, lo que él era

 

2 pensamientos en “Alfredo Landa: el Landismo y el Mito del español medio

  1. Ricardo enhorabuena por la crónica del landismo. ¡Qué buen comentarista de cine!. ¿Te has planteado echar CV. en periódicos, como crítico de cine?, fíjate Boyero, que tiene en su periódico una cita semanal, de lo que menos escribe es de cine, y la de tonterías que dice. Lo dicho Ricardo, que muy bien, adelante y todo llega. Un abrazo. José Borrego.

    • Hola Jose!!! Muchas gracias por tu comentario tan positivo!!! Pues la verdad que ya he hecho mis pinitos, pero en los periódicos quieren críticas más a lo Boyero, más impactantes… La verdad que no es tarde que termine dedicándome a esto… Mientras, escribiré para gente que lo valora como tu, y con eso, me es más que suficiente. Un abrazo!!!

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